Paco Mejías empezó a tocar en público con el grupo Cabina 4 creado en la década de los noventa del pasado siglo y del que fue miembro fundador. Cabina 4 desarrolló un rock urbano e impulsó temas propios, llegando a ser teloneros de grandes bandas del momento, como Números Rojos o Extremoduro.
Cuando el grupo se separa decide colgar los bártulos y vender todo su equipo pensando que no volvería a tocar, dedicando más tiempo a la familia, aunque eso sí, en casa siempre había una guitarra con la que componía e interpretaba canciones. Al cabo de un tiempo, se produjo el regreso y se metió en bandas que versionaban piezas de rock. Ya en 2014, padeció problemas en el oído. Le diagnosticaron tinnitus o acúfeno: le ametrallaban ruídos. Dejó de tocar de nuevo.
“La música genera dependencia, es como una droga”, confiesa Paco. Y optó por reanudar su actividad artística, pero con guitarra acústica y de nylon; nada de baterías y bajos. Se lanzo al mundo del fingerstyle.